La libertad de expresión constituye un baluarte de la dignidad humana en cualquier sociedad democrática, porque fortalece la tolerancia en el debate público, permite la fiscalización de los poderes políticos, amplía la oferta de opiniones y pule el criterio social. Allí donde la libertad de expresión se ve limitada por la amenaza de la cárcel o la intimidación, las tiranías no tardan en consolidarse.

Las diversas formas de poder totalitario que en muchos países terminan destruyendo todas las garantías constitucionales, comienzan casi siempre lacerando la libertad de expresión, que en no pocas ocasiones se ha convertido en la última defensa de la dignidad e integridad de las personas. Por esta razón, los argumentos que internacionalmente defienden el derecho a informar y ser informado, a emitir opinión sobre el desempeño de los funcionarios públicos y al libre ejercicio de la profesión periodística, enfatizan en la necesidad de conservar la irrestricta libertad de expresión, tanto de un medio de comunicación o una gremial como de cualquier ciudadano.

Por lo tanto, convencidos del valor decisivo que la democracia otorga a la libertad de expresión, la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador eleva su voz en defensa de este derecho inalienable, exhortando respetuosamente a los honorables miembros de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia a hacer prevalecer la libertad en nuestro país.

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