Ante los macabros hechos delincuenciales acaecidos recientemente en El Salvador, y a raíz del incremento de los homicidios, los secuestros, los robos y las extorsiones registrados en el presente año, todos los salvadoreños debemos exigir al presidente de la República, Mauricio Funes, una vez más, que encabece una verdadera cruzada nacional contra la delincuencia y el crimen organizado.

Para evitar que se sigan registrando más asesinatos atroces, como la brutal quema de un microbús del transporte colectivo con pasajeros a bordo, la semana anterior, en Mejicanos, el presidente Funes debe hacer uso de todas las facultades constitucionales y conjuntar las voluntades y las capacidades de los distintos sectores del país en una gran campaña antidelincuencial. Sin un liderazgo político fuerte, no hay estrategia de seguridad pública que pueda resultar exitosa.

Los empresarios vislumbramos en este tipo de hechos criminales la intención aviesa de los delincuentes de demostrar que tienen el control de la sociedad salvadoreña y que pueden desafiar a las autoridades cometiendo los hechos delictivos más inhumanos que se les ocurra, sin ser castigados o reprimidos. Los delincuentes quieren poner en jaque al Gobierno y a toda la sociedad salvadoreña, y eso no debe permitirse.

Por eso, nuevamente instamos al presidente Funes, como principal responsable de la seguridad pública, a considerar el tema de la delincuencia como asunto de prioridad nacional y realizar los cambios en su política de seguridad o en sus funcionarios de seguridad que sean necesarios para garantizar a los salvadoreños un ambiente de tranquilidad y paz social. Medidas aisladas, que no tomen en cuenta a todos las instituciones involucradas en el combate al crimen y a la aplicación de la justicia, darán poco o un nulo resultado, como ya se ha visto.

Por lo tanto, exhortamos también a todos los órganos del Estado, sectores sociales y a las fuerzas vivas del país estar dispuestos a sumarse a cualquier esfuerzo coordinado que tenga como objetivo poner freno a la violencia que azota al país.

¿Hasta cuándo el Gobierno esperará para reaccionar con la contundencia que el problema requiere? ¿Hasta dónde llegaremos como sociedad si no se le pone freno a esta violencia? ¿Hasta cuándo y hasta dónde, señor presidente?

Los salvadoreños exigimos vivir en paz.

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