El programa PAS dio inicio en 2006 y consiste en la instalación de casetas de servicio y seguridad ciudadana en los principales parques y plazas de San Salvador, desde donde equipos combinados de la PNC y del CAM brindan seguridad y orientación a las personas que visitan dichos lugares o que comercian en sus alrededores, logrando establecer un radio urbano de seguridad y de ordenamiento ciudadano. En el programa también participan universidades y empresas socias de la gremial.

Según datos proporcionados por el CAM, solo en 2010 los Puntos de Atención Social atendieron 116,892 casos, la mayoría de ellos de orientación al ciudadano, retiro de antisociales, registro preventivo de personas y de prestación de servicios de seguridad. En los PAS también se pueden hacer denuncias o presentar quejas por delitos de policía.

“El éxito de este programa demuestra que la participación ciudadana en el mejoramiento de nuestra capital es un factor primordial, y que como capitalinos no podemos dejar solos en esta labor a las autoridades municipales o al Gobierno Central”, dijo Luis Cardenal, presidente de la CCIES al momento de dar por reinaugurado el programa.

Actualmente funcionan cinco Puntos de Atención Social en las plazas Morazán, Zurita, Barrios, Bolívar y el Parque Cuscatlán.

El presidente de la Cámara anunció que este año serán abiertos más Puntos de Atención Social hasta cubrir las 20 plazas y parques públicos que hay en San Salvador.

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El presidente saliente, Jorge Daboub, rindió cuentas de la labor realizada en el ejercicio 2010, destacando la mejoría de los servicios a los socios, la dotación de infraestructura a las sedes filiales, y la defensa al sistema de libre empresa, la democracia y el Estado de Derecho, entre otros logros.

En acto seguido, se hizo la develación de una galería de expresidentes, con la cual se busca rendir homenaje a los empresarios que, en el pasado, presidieron la gremial.

La Junta Directiva para el periodo febrero 2011 - febrero 2012 quedó constituida de la siguiente manera:

1. Presidente Luis Cardenal
2. Primer Vicepresidente Luis Membreño
3. Segundo Vicepresidente Luis Ernesto Guandique
4. Secretario Javier Steiner
5. Pro secretario Guillermo Saca
6. Tesorero Victor Kury
7. Pro tesorero Alfredo Mena Lagos

Directores

8. Iris Mazorra de Romero
9. Ernesto Siman
10. Jorge Angulo
11. Ricardo Rivas
12. Roberto Dumont
13. Alberto Dueñas
14. Patricia de Parras
15. Jorge Hasbun
16. Marco Llach

RECONOCIMIENTOS A JORGE DABOUB

La Asamblea General de Socios de la CCIES cerró con broce de oro: la Junta Directiva entrante y los Consejos Directivos de las sedes filiales de La Unión, San Miguel y Santa Ana, entregaron cada uno una placa de reconocimiento al presidente saliente, Jorge Daboub, por el liderazgo que mostró al frente de la gremial y por haber apoyado la expansión y organización de las filiales.

Los reconocimientos fueron entregados por el nuevo presidente, Luis Cardenal, y por los presidentes de las filiales de La Unión (Raúl Castro), de San Miguel (José Herrera) y de Santa Ana (Mario Melgar), quienes se hicieron acompañar de parte de sus respectivos Consejos Directivos.

Los reconocimientos formales hechos por la Junta Directiva entrante y por los Consejos Directivos de las sedes filiales ya mencionadas, se sumaron a las expresiones de elogio y de felicitación por parte de más de una docena de socios que durante el desarrollo de la Asamblea hicieron uso de la palabra para reconocer la labor realizada por el expresidente Daboub.

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Se ha girado una convocatoria a los más de 2400 socios que conforman nuestra gremial, los cuales representan a todos los sectores de la actividad económica nacional a lo largo y ancho del país.

Dicha actividad se desarrollará mediante una agenda que incluye la juramentación de los nuevos socios de la gremial, los informes del presidente, del tesorero y del auditor, así como la elección de la nueva Junta Directiva entre otros puntos.

Si es socio y desea asistir, puede descargar la hoja de representación haciendo click acá la cual debe presentar al momento del registro.

Cualquier consulta adicional la puede hacer al 2231-3011 con Karen Meléndez.

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Huérfano de madre a los tres años de edad, aquel niño creció entre locomotoras y rieles, trabajando al lado de su padre en el antiguo Ferrocarril, entre San Salvador y Sonsonate.

Fue en ese primer trabajo donde un viejo ferrocarrilero le enseñó que se convertiría en su filosofía personal: “hay que barrer bien, para no quedarse de barredor toda la vida”.

Su espíritu inquieto y su mente soñadora lo llevaron a profesar una mística admiración por el Torogoz: ese singular pajarillo de colorido plumaje y atractivo canto, fue lo que lo inspiró a proponerse metas más altas en la vida.

Durante casi toda su juventud mantuvo la rutina de trabajar durante el día y estudiar por la noche, y así, con mucho esfuerzo y sacrificio, logró obtener el título de Tenedor de Libros, el cual usaría como un boleto hacia el éxito.

Y aquel joven, ya convertido en profesional, después de trabajar por algún tiempo en diferentes dependencias del Estado, se incorpora al sector privado, donde laboró por dieciocho años en una de las empresas familiares de mayor tradición en el país: el grupo Freund.

Esta nueva experiencia de trabajo fue para él como una universidad, pues ahí aprendió a organizar y dirigir proyectos empresariales de gran envergadura.

Ya en plena madurez de vida, se sintió listo para iniciar el proyecto más importante de su vida: crear su propia empresa.

Allá por 1976, conoció a un empresario cubano radicado en el país, quien decidió vender su pequeña fábrica metalizadora, ya que había sufrido la experiencia de haber sido expropiado en su natal Cuba por el gobierno socialista de la época, y temía que lo mismo ocurriera en El Salvador si el socialismo tomaba el poder (algo que parecía posible debido a la convulsión política de aquellos años).

La fábrica fue adquirida por el personaje de nuestra historia quien, en apenas en un año, la hizo crecer en más del 400%. La empresa estaba dedicada a producir piezas de poliuretano y metal, las cuales comenzaron a destacar por su calidad y por su originalidad.

Sus productos fueron de tan grande y rápida aceptación, que al año siguiente hubo necesidad de crear una segunda empresa que se dedicara exclusivamente a la comercialización de dichos productos. Fue esta última la que lo remontó a las alturas empresariales.

Hoy, después de 33 años de haberse hecho empresario, la compañía que fundó en 1977 se ha convertido en una de las más reconocidas en su rubro a escala regional, y sus productos, para orgullo de los salvadoreños, destacan en los mercados regionales como el sello de lo bello.

A través de su prestigiosa marca ha puesto en alto el nombre de El Salvador desde Guatemala hasta Panamá, ha generado cientos de empleos y ha contribuido a innumerables obras de ayuda social.

Por eso, como empresarios y como salvadoreños, nos sentidos muy honrados de otorgar nuestro máximo galardón, la Palma de Oro, a aquel niño que nació en el mesón, al muchacho que trabajó en las estaciones del tren, al joven que avanzó en la sobre los rieles de acero, pero que hoy vuela con las alas de Torogoz: al empresario exitoso, padre ejemplar y ciudadano de bien, a don Óscar Panameño y a su empresa Torogoz S.A. de C.V.

para quienes pido un fuerte aplauso.

***

Óscar Panameño es un ejemplo vivo de que el éxito no es un derecho que se tiene por haber nacido, sino algo que se logra con sacrificio y esfuerzo, trabajando arduamente, aprendiendo de los fracasos y haciendo todo con excelencia y calidad.

A través de su empresa Torogoz, además de crear empleo e innovar en tecnología y productos de calidad, Óscar Panameño ha apoyado decididamente a causas sociales tan nobles como la educación, el deporte, la cultura, el arte, y la atención de personas más necesitadas en orfanatos y hospitales de caridad.

También ha dado un significativo apoyo a organizaciones de servicio social como la Cruz Roja Salvadoreña, la Asociación Amigos de Sonsonate y la Fundación Teletón, así como a instituciones sin fines de lucro que promueven el desarrollo humano como Empresarios Juveniles y Olimpíadas Especiales, por mencionar solamente algunas, demostrando con ello su gran responsabilidad social empresarial y su espíritu altruista.

A todo lo anterior hay que sumar su gran carisma personal, su don de gente y su innata solidaridad humana, todas estas cualidades que motivan nuestra más sincera admiración y que lo convierten en un digno merecedor de nuestro máximo galardón honorífico.

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Señoras y señores:

Nuestro empresario Palma de Oro es un fehaciente ejemplo de que la iniciativa empresarial es un factor imprescindible en el progreso personal y en la creación de la riqueza nacional. Esto es algo que debemos entender tanto los ciudadanos como los que están en el Gobierno.

Y como la riqueza de un país no es más que la suma de la riqueza de sus habitantes, podemos afirmar que un Gobierno visionario es aquél que dedica una buena parte de su gestión a establecer las condiciones necesarias para que se creen más empresas, a fin de que haya más empleo y se genere más bienestar para más salvadoreños.

Pero muy pocas posibilidades de desarrollo existirán si el gobierno, en lugar de garantizar la seguridad jurídica y mejorar sus servicios a la población, se dedica a antagonizar con el sector privado, y a recurrir al oneroso populismo y a la división de la sociedad para encubrir las deficiencias que pueda tener su gestión pública.

La riqueza no es algo que se crea por ley (aunque en nuestro país hayan muchos que han hecho SU riqueza aprobando leyes), sino que, así como el Torogoz necesita de un ambiente natural apropiado para vivir, también las empresas privadas precisan un ambiente social, económico y político que propicie su creación y su desarrollo.

El medio ambiente propicio a la inversión creadora de empleo y riqueza requiere que se respeten y se hagan respetar la libre iniciativa de las personas, el libre mercado, la propiedad privada, la libertad de empresa y los derechos fundamentales de la persona humana.

Asimismo, el progreso económico requiere la existencia de un Estado de Derecho en el que todos, gobernantes y gobernados, sin distinción alguna, se sometan al imperio de la Ley; que exista una institucionalidad sólida y efectiva, y que la democracia representativa sea prerrogativa de todos los ciudadanos, y no el privilegio de la clase política.

La lógica del círculo virtuoso del progreso es sencilla:

Mientras más gente económicamente próspera tenga el país, menos pobreza habrá, es decir, que la solución al problema de la pobreza, es la generación de riqueza, y esta se crea a través del empleo.

Y las únicas fuentes seguras de empleo productivo son las empresas privadas, no los gobiernos. Los sectores privados producen, y los gobiernos gastan, y generalmente gastan irresponsablemente.

Al no comprender que mientras más empresas surjan y mientras más grandes sean, habrá más empleo y más desarrollo económico, los gobiernos se enfrascan en censurar el progreso económico personal y castigan el desarrollo empresarial elevando los impuestos o creando nuevos, creyendo, equivocadamente, que limitando la riqueza, se disminuirá la pobreza.

Como dijo Ronald Reagan, ex presidente de Estados Unidos: Pareciera que la lógica económica del gobierno es esta: si se mueve, póngale un impuesto; si se sigue moviendo, regúlelo; y si ya no se mueve: subsídielo.

Si se mantiene esa lógica, el país no podrá lograr el tan ansiado desarrollo económico.

El círculo virtuoso del desarrollo, inicia, pues, con el empleo productivo, y se complementa con una mejor inversión en infraestructura, salud y educación por parte del Estado, a fin de garantizar una mayor productividad y una economía nacional más competitiva.

Esta fórmula de la prosperidad es la que ha llevado al éxito a los países con más alto desarrollo en el mundo como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Japón, Noruega, Inglaterra y otros que cuyos sistemas políticos y económicos comparten los principios de libre mercado y democracia.

Lamentablemente, hay quienes insisten en someter al país a experimentos económicos fallidos y propugnan que una economía intervenida por el Gobierno o totalmente en manos del Estado es más justa y más próspera.

Al respecto, el analista internacional, Carlos Alberto Montaner, al disertar sobre el verdadero camino del desarrollo durante la gala de nuestro nonagésimo quinto aniversario, hacía ver que los sistemas económicos centralizados o intervenidos por el Gobierno (entre los que sobresalen el socialismo y el comunismo), fracasaron en todos los países donde fueron implantados, independientemente de la ápoca, la cultura o de su tradición religiosa.

Y demostraba que el comunismo:

  • Fracasó en la enorme Rusia, un país dotado de fabulosas riquezas naturales.
  • Fracasó en la disciplinada y culta Alemania del Este.
  • Fracasó en pueblos de tradición ortodoxa griega, como Bulgaria, y en países de tradición católica como Polonia y Hungría.
  • Fracasó en sociedades islámicas como Bosnia y Albania, y en los de raíces confucianas y budistas como Corea del Norte.
  • Fracasó en pueblos eslavos como Checoslovaquia, Serbia o Eslovenia y en naciones latinas como Rumanía.
  • Fracasó en África.
  • Fracasó con pueblos turcomanos, mongólicos y árabes en el sur de la desaparecida Unión Soviética
  • Fracasó en Nicaragua durante el primer gobierno sandinista, y fracasa en Cuba donde lleva más de medio siglo de desastres.

Todos esto países tuvieron como denominador común una ideología que exaltaba al Estado por sobre el ciudadano, un intervencionismo a la ultranza en el mercado y cáustico antagonismo del Gobierno contra la iniciativa privada y la libertad.

Al ver esta incontestable realidad histórica, es justo pensar que un socialismo “a la salvadoreña” tendría el mismo resultado catastrófico que tuvo en otros países, porque el socialismo fracasa, no porque se aplique mal, sino porque su concepción filosófica es errónea y falaz .

Y esto no es oscura ideología, sino la pragmática realidad que brilla en el mundo tan fuerte como la luz del sol.

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Damas y caballeros:

Que la historia de nuestro empresario Palma de Oro de este año nos inspire a ser una generación de empresarios dispuesta a dar siempre lo mejor de sí para el desarrollo de nuestro país.

Que el significado del galardón Palma de Oro que hoy entregamos, nos motive a mejorar continuamente nuestra calidad y nuestra responsabilidad social.

Que el futuro que se avecina, nos desafíe a trabajar diariamente para que en El Salvador, todos los Óscar Panameño (me refiero a esos miles de niños que sueñan con un futuro mejor) tengan iguales oportunidades de prosperar.

Cuando el año pasado reeditamos los principios que sustentan a una sociedad libre, expresamos que el desarrollo sólo puede ser consecuencia del respeto a la libertad y del fortalecimiento de la democracia.

Y esta noche, premiando a un hombre y a una empresa que encarnan estos valores, reafirmamos nuestro compromiso con el presente y el futuro del país, porque estamos plenamente convencidos de que una sociedad próspera únicamente es viable si sus ciudadanos han aprendido a trabajar por lo que quieren, a disfrutar el producto de su trabajo, y a vivir y a defender su libertad.

 

Muchas gracias y que Dios los bendiga.

 

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Recuerdo el día cuando representantes de la Cámara de Comercio me lo dieron a conocer. Inmediatamente me traslade a ese espacio íntimo en el que se refugian los pensamientos cuando reciben una emoción como ésta. Y en ese espacio me surgió la pregunta ¿Y esto? ¿Por qué? Y no porque en mi persona existe una mínima autoestima. No. Sino que, buscando ese porqué, me encontré con una mezcla de componentes que tienen que ver con los valores: las alegrías, las tristezas, los éxitos, los fracasos, los sueños, las ilusiones, la perseverancia, en fin, con todo eso que le dio forma a mi persona, a éste que como empresario, los miembros de la Cámara de Comercio consideraron tiene algún mérito para este premio. Pero les confieso también, que me sentí muy agradado porque estos componentes no solo construyeron y siguen construyendo un empresario, sino también a este hombre que como un nieto agradece profundamente los valiosos consejos de mi abuela. Estos componentes construyeron un hermano, un esposo, un padre, un abuelo, un hombre frente a las causas que requieren sensibilidad, un amigo de los amigos. Entonces, en ese espacio íntimo al que me introdujo este premio “La Palma de Oro” pude verme de frente a mi historia con mis debilidades, algunas cualidades, mis responsabilidades y parte de la historia de mi país.

Esas otras cosas que la Junta Directiva de la Cámara de Comercio y su Comité de Selección han considerado destacar de este amigo de ustedes, para recibir esta distinción, las guardare más que para subirme humos a la cabeza, A abonar lo que todavía tengo que aportar como empresario y como persona si Dios me concede algunos días más.

Vayan para todos ustedes mi profundo agradecimiento así como el de mi familia.

Los que me conocen y han compartido conmigo muchos momentos saben lo que me gusta hablar de mis años trabajando en el ferrocarril.

De esos consejos de mi abuela que tantas y tantas veces he mencionado: “Hay que ayudar sin mirar a quién”. “La humildad lo lleva a uno al triunfo”. Y otros como: “La felicidad estriba en ver feliz a los demás”. Mi abuela me decía: “Hijo… Hay que sacrificarse para triunfar”. Ahhh tantos consejos que me dejo mi abuela que agradezco y que nunca los he olvidado.

Así como el otro que siempre menciono: “Hay que barrer bien para no quedarse de barrendero”

Seguro que muchos ya se los pueden de memoria, pero como dije anteriormente han servido para construir el empresario y la persona que hoy soy.

Quiero aprovechar esta ocasión privilegiada que el momento y el respetable auditorio me lo permiten, para ofrecerles las experiencias de un hombre de ocho décadas, no como el sabelotodo porque he recibido este galardón, sino con la humildad de quien siente el compromiso de aportar su experiencia para las futuras generaciones:

Soy una persona que desde mi niñez Dios me regalo tener claros mis objetivos, y eso me ha ayudado llegar hasta donde estoy. Cual es el secreto? No hay ningún secreto. Desde mi primer trabajo, que por fortuna fue como ferrocarrilero, aprendí a respetar el tiempo; el tren salía a las cinco y cuarenta y cinco de la mañana y yo debía estar antes de su salida ó me dejaba, y si me dejaba, perdía mi trabajo. Allí comprendí que respetar el tiempo es el principio del éxito porque si uno sabe administrar el tiempo, el tiempo no lo administre a uno.

Mi último trabajo como asalariado fue en Freund. En el tuve dos maestros: Roberto y Ernesto Freund. Con ellos aprendí a administrar los ingresos como los egresos de la empresa, así como los personales. Esto me dio como importante enseñanza: saber economizar, a no gastar más de lo que se tiene.

Y también tuve otra enseñanza, y es algo que a nosotros los humanos nos cuesta:

EL SACRIFICIO. Y lo comprendo, porque es duro sacrificarse, yo ya pasé por esa experiencia, pero es necesario: Nadie puede lograr éxito sin sacrificio.

Y ya como empresario encontré que la única forma de progresar es trabajar en equipo, por eso es que una empresa la visualizo montada en un trípode: Administración, producción y ventas.

¿Que pasa si falla uno de sus factores? Se crea una debilidad que echa al traste sus objetivos.

Y creo que un país también está montado en un trípode: Los tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Aquí también cabe hacer la consideración: si uno de ellos falla, se pueden echar al traste los objetivos de nación. Ya no digamos si entre los poderes existen pugnas que no sean constructivas.

Yo creo y afirmo que los empresarios hemos sido históricamente motor de la economía de nuestro país. Hemos ayudado a construir y fortalecer sistemas de productividad y desarrollo. Hemos respaldado sistemas de gobierno que significan libertad y democracia.

¿Lo hemos hecho bien?

¡Claro que lo hemos hecho bien!

Y seguimos defendiendo que el sistema de libertades y de libre mercado es la mejor forma de desarrollo de nuestro país.

Ninguna sociedad consigue ser próspera si los individuos que la componen carecen de iniciativa. La iniciativa para emprender, para realizar los sueños, para triunfar, constituye uno de los espacios que garantizan la libertad de los seres humanos. Por tanto: no puede haber prosperidad donde no hay libertad para prosperar.

La libertad no es una dádiva de los poderes políticos. La libertad es un derecho de los ciudadanos. No conozco ninguna nación que haya llegado a desarrollarse destruyendo la libertad de sus ciudadanos. En cambio, conozco muchas que han logrado inmensas cuotas de desarrollo precisamente porque incentivaron la libertad, respetaron las iniciativas individuales y convirtieron al gobierno en lo que debe ser: un garante del Estado de Derecho, un defensor de la propiedad privada, un enemigo de los privilegios y un promotor de la persona humana y la seguridad ciudadana.

A propósito, déjenme compartir con Ustedes una experiencia vivida unos años atrás como empresario que considero oportuno recordarla por lo que se vivió y por quienes estuvimos involucrados y puede servirnos de referencia:

VIENDO EL DESARROLLO EN LOS PAÍSES ASIÁTICOS: a los cuales solo les bastó ponerse de acuerdo el sector Político, el Empresarial y el Laboral para salir de la pobreza y ser unos países ejemplo en el mundo. Hace 15 años, financiado por un organismo internacional, se organizó una misión compuesta por los sectores: político, empresarial laboral, un representante de los académicos que fue el Lic. Carlos Quintanilla Schmidt (quien llegaría a ser vicepresidente de la Republica) y por el sector de los comunicadores el Sr. Mauricio Funes, actual presidente de la República (quien lamento que no se encuentre entre nosotros); para visitarlos y aprender su secreto del éxito y replicar el modelo en nuestro país. El primer país que visitamos fue SINGAPUR, donde al no mas llegar vimos una d ciudad, no se veía una basura en ningún lado, pulcro todo aquello. Envidiable. Tuvimos la oportunidad de conocer el Puerto, uno de los mas grandes del mundo, donde en aquel entonces movilizaban 30.000 containers al día y atracaban 600 barco a la vez, y lo que mas nos extraño fue que en esa época lo estaban privatizando y preguntamos el por qué; y la contestación fue “por que queremos que sea mas productivo”. Les invito a entrar al Internet para ver hoy en día su rendimiento, ¡lo han duplicado!. Me hago una pregunta: ¿y nuestro puerto de Cutuco… que papel juega? Pobrecito…..está esperando a ver quien lo motiva para ser productivo. Después visitamos Hong Kong y encontramos el mismo éxito, y todo sabemos lo que es Hong Kong hoy en día, y para terminar la gira fuimos a Malasia, allí encontramos que además tienen una situación muy especial como es convivir tres razas en el mismo país y que antes no se comprendían, pero también ellos se pusieron de acuerdo. Visitamos una fabrica de Conectadores Eléctricos, el personal…… como que si nosotros no existiamos….. todas compenetradas en su trabajo, no perdieron un minuto de su tiempo; allí vimos la diferencia de clase y esta diferencia era cómo vestían. Después de cada visita, por las noches nos reunimos a comentar, y todos dábamos nuestras impresiones y nos preguntábamos ¿por que nosotros no podemos hacer lo mismo? Recuerdo que los políticos se decían: si en vez de estarnos peleando porque no procedemos a trabajar según el mandato que nos ha dado el pueblo porque para eso nos han elegido; los sindicalistas, hacían la observación: Que lindo se lleva el trabajador con el patrono, y el trabajador con el patrono; alguien de ellos dijo: veamos el ejemplo de Alemania , los sindicatos son los pilares fundamentales para el progreso de las fabricas por que ellos saben que si el negocio gana ellos también ganan, y los empresarios también dijimos: y si todo esto es tan fácil porque no lo hacemos. QUERE ES PODER. Al regresar lo primero que hicimos fué tener reuniones de trabajo conjuntamente con los integrantes del otro grupo que fue a la misma misión. Las reuniones las realizábamos en la Cámara de Comercio; lo más interesante fue que recibimos la visita de unos de esos lideres que llevaron al éxito a su país y para motivarnos, en ese momento todos estábamos optimista y pensábamos que ya habíamos dado el primar paso para salir adelante y sacar de la pobreza nuestro país.

Pero ¿que pasó? El encanto duro poco tiempo, volvimos a ver a los políticos pelear, a los sindicatos tomarse las calles y hospitales.,

Y nosotros loa empresarios sin tomar una acción y olvidándonos que nosotros también tenemos una Responsabilidad Social. ¡Que lástima 15 años perdidos! que seria de nuestro querido el Salvador hoy en día. Sin duda alguna estaríamos con menos pobreza con una mayor seguridad ciudadana,

Por lo que uno de mis mensajes centrales a todos Ustedes es: UNÁMONOS. TOMEMOS ACCIÓN T-O-D-O-S.

Conjuguemos el verbo: Debo ver una nueva perspectiva de RESPONSABILIDAD SOCIAL:

Yo debo, Tú debes, Él debe, Nosotros debemos tener una nueva perspectiva de responsabilidad social.

Creo que adoptando una sensible responsabilidad social, estaremos

construyendo el país que todos deseamos.

Para terminar, quiero nuevamente agradecer esta distinción. Agradecer a quienes han considerado mi responsabilidad como empresario. Sepan que será una inyección más de responsabilidad.

Sepan también que esta distinción, por supuesto, pertenece a mi esposa, mis hijos, mi familia y mis colaboradores en la empresa Torogoz, a mis valiosos e importantes amigos que han estado en los momentos difíciles. Todos ellos han sido ese camino que me ha orientado para moldear al empresario y al hombre que quiere continuar poniendo en práctica lo que me enseño mi abuela: hacer el bien sin mirar a quién.

Y sobre todo agradezco a Dios pues hace diez años me regaló una nueva vida que me ha permitido recibir esta distinción.

Muchas gracias a todos.

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