La Palma de Oro es el más alto reconocimiento que la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador otorga a las personas naturales o jurídicas que han dejado una huella imborrable en el desarrollo económico, social y cultural del país.

La elección de la persona o empresa digna de recibir esta alta distinción estuvo a cargo de una comisión especial integrada por expresidentes de la gremial y miembros de la Junta Directiva.

La Comisión Palma de Oro decidió otorgar el reconocimiento al empresario Óscar Panameño, en vista de su desempeño profesional sobresaliente, la evolución y el éxito de sus negocios, los empleos generados, el prestigio nacional e internacional de su marca, su responsabilidad, su responsabilidad social empresarial y el servicio que ha prestado a la comunidad, así como su respeto y adhesión incondicional del sistema de libre empresa que como Cámara defendemos.

El premio fue instituido en 1972 y ha sido entregado en 34 ocasiones, siendo las personas y empresas que han merecido tan alta distinción las siguientes:

  • 1972 Mario C. Henríquez
  • 1973 Ricardo Sagrera
  • 1974 Carlos Avilés
  • 1975 Víctor de Sola
  • 1976 Luis Poma
  • 1977 Alfonso Rochac
  • 1978 Rubén H. Dimas
  • 1980 Luis Escalante Arce
  • 1981 a la memoria del doctor Jesús Rafael Funes Araujo
  • 1982 a la memoria de Nicolás Esteban Nasser
  • 1983 al trabajador pueblo salvadoreño
  • 1984 a los señores Abraham, Salvador, Teófilo y Félix Simán
  • 1985 El Diario de Hoy
  • 1986 Conrado López Andreu
  • 1989 Víctor A. Steiner
  • 1990 Jorge Bahaia Giha
  • 1991 María de Boet
  • 1992 Alfredo Félix Cristiani
  • 1993 Taca Internacional Airlines
  • 1994 Baltazar Llort
  • 1995 Sigma S.A.
  • 1996 Roberto Palomo
  • 1997 Graciela de Holman
  • 1998 Grupo AGRISAL
  • 1999 Grupo COEX
  • 2001 Grupo Poma
  • 2002 Ricardo Félix Simán
  • 2004 A los señores Eduardo, Jorge y José Luis Zablah.
  • 2005 Francisco Calleja Malaina
  • 2006 Samuel Quirós
  • 2007 María Eugenia Brizuela de Ávila
  • 2008 Flavián Mucci
  • 2009 Jorge Elías Bahaia e hijos.
  • 2010 Ricardo Sagrera Bogle

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La población no soportaría un nuevo aumento de impuestos, sobretodo porque la economía del país no despega, pese a que desde 2010 los principales socios comerciales y la economía mundial se encuentran en un proceso de franca recuperación.

Más impuestos significan menos empleos y productos más caros, golpear el bolsillo de la población. En momentos de crisis aumentar impuestos significa ahuyentar la inversión e impedir la creación de nuevos empleos.

Para ANEP, tomar por sorpresa al sector productivo nacional lacera considerablemente la confianza, el diálogo y la estabilidad necesaria para atraer inversiones, generar empleos y reactivar la economía.

La gremial demanda al Gobierno de la República discutir las nuevas medidas tributarias planteadas como parte del Pacto Fiscal, pero fuera del Consejo Económico y Social (CES), bajo un clima de claridad y transparencia y contando con la participación de los partidos políticos en el proceso.

Los dirigentes de ANEP reiteraron al Gobierno la necesidad de asumir con responsabilidad sus compromisos ante los organismos internacionales financieros, priorizando el gasto corriente, siendo más eficiente, transparente y congruente con la realidad económica del país, que actualmente impide a los empresarios ser más productivos y generar más impuestos.

ANEP advirtió que el crecimiento económico podría verse afectado con medidas fiscales inconsultas y de corto plazo que no son suficientes para alcanzar la estabilidad fiscal.

La gremial instó al Gobierno ser efectivo en el cobro de los impuestos, incorporando a quienes se mantienen en la informalidad, mediante el régimen simplificado, ya que el fisco deja de percibir en dicho sector el 52% de impuesto sobre la Renta y el 33% del IVA.

A cambio, estos nuevos contribuyentes podrán tener la opción de ser sujetos de financiamiento, asistencia técnica, capacitación y formación profesional como el sector privado formal, propone ANEP.

San Salvador, 9 de febrero de 2011.

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Jorge Daboub, vicepresidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) y presidente de la Cámara de Comercio, explicó que el sector no discutirá más el tema del pacto fiscal, porque consideró que las reuniones con el Consejo Económico Social (CES) han sido "una farsa", al no tomarles en cuenta en las decisiones finales.

Esas decisiones se vieron reflejadas en un informe que Eurasia Group presentó a inversionistas de Wall Street, y a agencias calificadoras de riesgo, que detalla una modificación al gravamen sobre la renta y dos nuevos impuestos: uno sobre los bienes inmuebles nuevos y otro sobre el patrimonio.

Los empresarios critican que el Gobierno no haya discutido con ellos estas propuestas de reformas fiscales que se espera lleguen dentro de algunas semanas al pleno legislativo.

Artículo publicado por El Diario de Hoy
Evelyn Machuca / Daniel Choto / Ciro Granados Martes, 8 de Febrero de 2011

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Daboub expresó que les causó sorpresa enterarse que el Gobierno tenía planes bastante definidos de nuevos impuestos, cuando hace menos de 15 días se les trató de enfocar en una metodología de discusión del pacto fiscal en donde había 10 temas antes de los impuestos.

"Ese ejercicio en el que se nos pretendía involucrar era una propuesta sin sentido, era una burla porque hasta cierto punto ya tienen definido que es lo que se va a hacer (...) Entonces qué es lo que hay que ir a discutir. No hay nada, porque ya todos los temas están agotados prácticamente", afirmó.

El vocero de la ANEP y de la Cámara de Comercio insistió que por ello ayer "le hemos dicho al Gobierno a través de la reunión del CES que el sector privado no va a discutir el pacto fiscal en el seno del CES. Que si se quiere discutir tiene que ser bajo otras condiciones, en otra mesa, en la que participen los políticos y, obviamente, ver si en realidad todavía hay algo que discutir de ese tema o ya las cartas están tiradas".

Daboub destacó que la empresa privada ha actuado siempre con responsabilidad y de forma propositiva, porque desde hace varios meses presentaron propuestas específicas para el tema, "así que es lamentable, es penoso, hemos tenido siempre la mejor voluntad", aseguró.

Es más, el dirigente gremial comentó que seguirán explicándole a la población y a los políticos lo inconveniente de las decisiones que están tomando, pero que está seguro de que serán los salvadoreños que les pasarán la factura por las malas decisiones que al final tomen, si es que terminan consiguiendo el aval legislativo para estas propuestas inconsultas.

Por su parte, el presidente de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), Javier Simán, expresó que la noticia de que el Gobierno busca subir impuestos les sorprendió mucho porque el Ejecutivo, a través de los diferentes funcionarios como Alex Segovia y el Ministro de Hacienda, ha venido hablando de un pacto fiscal que sugiere un acuerdo, "pero si no hay acuerdo, entonces no es un pacto, es una imposición como la última reforma".

Artículo publicado por El Diario de Hoy, miércoles 9 de febrero de 2011. Daniel Choto

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Por su laboriosidad y espíritu de cooperación, el señor Guillén era muy apreciado por sus colegas empresarios y por sus colaboradores, por lo que su inesperado deceso deja un hondo pesar, no solo en su muy estimada familia y en su empresa, sino en toda la comunidad empresarial del país.

La muerte que nuestro socio sufrió a manos de la delincuencia hace sentir aún más desprotegida a la comunidad empresarial del país que, en medio de un entorno tan adverso, trata de mantener abiertas las fuentes de empleos para evitar el colapso de la economía nacional, por lo que demandamos que este nuevo crimen no quede en la impunidad, como tristemente sucede con la mayoría de los homicidios que a diario ocurren en El Salvador.

Ante el incremento de la ola los delitos contra la vida y el patrimonio de empresas de todos los rubros y tamaños, y ante la poca efectividad de las autoridades por contrarrestarla, la Cámara reitera su llamado al Gobierno de la República a considerar las recomendaciones que esta gremial le hiciera en febrero de 2010 para afrontar la delincuencia de una forma más eficaz e integral. Pareciera que se tienen los medios, pero no la voluntad.

Es una lástima que vidas productivas, como la de nuestro colega Manuel de Jesús Guillén —y la de miles de trabajadores y profesionales honrados— sigan siendo cegadas por delincuentes que solo saben dedicarse a sembrar zozobra y desesperanza entre la población, y que a pesar de ello no se adopten medidas contundentes para castigar a dichos criminales.

Asimismo, insistimos en que la inversión privada, que es la verdadera generadora de empleo y desarrollo económico, no alcanzará los niveles que demandan las necesidades del país, mientras no se establezca un clima de seguridad personal que contribuya a disminuir la desconfianza y la incertidumbre prevalecientes. La confianza se genera con hechos, no con palabras.

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